Artículo 7. La materia no se destruye, solo se transforma

Se busca. ¿Alguien lo ha visto?

A mis diez o nueve años, puede ser que antes, estrenaron una serie animada la cual perfilaba en mi lista de caricaturas preferidas. A pesar de que en ocasiones no me era posible debido al tráfico, todas las tardes regresaba de la escuela y encendía el televisor para ver al Capitán Planeta y Los Planetarios. Cinco jóvenes, cuatro tenían los poderes elementales: tierra, fuego, aire, agua y uno (casualmente siempre es el latino) tenía el poder del corazón, el cual por supuesto unía a todos. Gaia les daba sus asignaciones, combatían contra Cerdonio y en las dificultades juntaban sus poderes para llamar al Capitán Planeta.

A pesar de estar jubilado, sirenoman en ocasiones vuelve a la acción... ¿Y nosotros?

Ahora ciertamente me doy cuenta de algo, Capitán Planeta no está con nosotros, tal vez se jubiló como Sirenoman y está esperando a que vayamos a visitarlo a la casa de ancianos.

Pasan los años, meses o días y lentamente va resurgiendo un interés por la salud de nuestro amado planeta (Sin contar el interés de nuestro gobierno por el desastre ecológico del siglo). Aún así, en ocasiones me pregunto si realmente beneficiarán todas esas campañas publicitarias aparentemente ecológicas con el fin de engrandecer las arcas de los grandes entes económicos.

Volviendo a mi infancia, sólo una clase en diferentes grados escolares era dedicada al mantenimiento del planeta. Me sorprende la repentina propaganda de productos verdes inclusive ordenadores pues seguramente las clases ecológicas por lo menos en México y otros países de Latinoamérica son escasas.

En esta etapa de mi corta vida, donde me he propuesto inventar y continuar el Proyecto greenBE, vuelvo a ese interés por el mantenimiento del planeta. Por eso este artículo se titula como la ley de la conservación de la materia.

Estas son algunas de las latas de productos que acostumbro a consumir

Tenemos una enfermedad social denominada nimby ésta, por sus siglas en inglés significa “Not In My Back Yard”. Un porcentaje superior al 20% de la basura son residuos orgánicos y debido al nimby una gran y enorme hueva o pereza nos posee para no dividir nuestra basura.

Ja, seguramente en esta parte muchos estarán pensando “Si, si, bien dicen, nadie es profeta en su propia tierra”. Pues bien tienen razón, inclusive yo tengo una enorme pereza, y estoy tomando dosis de optimismo entre otros para cambiar mis hábitos y separar la basura del hogar.

Gracias a mi reciente incursión en la jardinería urbana con sus diferentes modalidades estoy pensando seriamente en destinar un pequeño espacio para realizar composta. Sin embargo, es uno de los resultados por hacer uso de las cinco erres.

He aquí las cinco erres:

Bolsa reciclada

Bolsa reciclada por Dana Willard

Reducir

Evitar materiales pasajeros en las manos, como las bolsas que usamos para elegir las verduras, las de la comida rápida e inclusive (lo escribo nuevamente) las bolsas que usamos en el super. En países nórdicos como Dinamarca la gente lleva sus bolsas de tela, o bien compran una como las del mercado que les durará mucho tiempo y a un gran precio. También, aquí hay un DYI de cómo hacer tus bolsas ecofriendly por Dana Willard.

Reutilizar

La mermelada, los pepinillos, las vainas de vainilla vienen en frascos de vidrio que pueden ser reutilizados para conservas caseras, guardar frutos secos e inclusive artículos de oficina. Y como el dicho “La basura de alguien es un tesoro para otro” (o algo así), el objetivo de reutilizar es alargar la vida de un objeto útil, como le hacen las señoras con la ropa de sus hijos, se la pasan del mayor al menor, generalmente sin preguntar.

Reciclar

Hay productos los cuales han sido diseñados para el completo reciclaje como el aluminio, acero, cartón, papel, plástico. Muchos talleres de niños emplean estos materiales para hacer obras sencillas que den vuelo a la imaginación como los alebrijes.

Retornar

La generación de envases retornables, se está extinguiendo. Sin embargo existen puntos verdes donde se pueden llevar artículos para su reciclaje.

Reparar

Ejemplos tan sencillos como enmendar unos calcetines hasta cambiar un disco duro alargan la vida del producto. Si, se sigue desechando, pero es en menor medida.

Al final de cuentas, colaborar con la ley de la conservación de la materia y/o energía es cuestión de conciencia, pero debo decirlo, el hacerlo proporciona innumerables ventajas a corto y largo plazo no sólo para nuestra raza, si no para el mundo entero.

Saludos!

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2 Responses to “Artículo 7. La materia no se destruye, solo se transforma”
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  1. […] Algunas veces a voces gritonas y en otras ocasiones discretas… Justamente recuerdo que en un post anterior hablé del capitán planeta y su desaparición. Aún creo que sirenoman no puede hacer […]

  2. […] dejo el enlace a su vista actual. Para que compruebes la sentencia que a todos nos han dicho alguna […]



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