Artículo 12. El arte de sostener plantas II

[Continuación del artículo 11…]

Cierto día, la señorita Aimée escribió:

No me puedo creer lo que ha pasado. Es el joven botánico del invernadero real. El noble Virrey estuvo tan complacido con la última reunión que amablemente me comunicó con Alfonso. Para ser un joven majo de mediana estatura, guarda sus conocimientos celosamente. Finalmente hoy pude lograr que compartiera un poco de la magia aplicada a las plantas que cultiva en el invernadero.

Así comenzó a hablar del sustrato. Inicialmente pensé que se refería a la tierra de todos los jardines, pero con sus palabras removió el velo.

Dijo, “en horticultura puede ser válido usar la tierra de jardín, pero tendría que preparar una mezcla casi excelsa para deleitar al reino vegetal y producir frutos los cuales únicamente podrán ser comparados con la ambrosía de los dioses griegos”. En ese momento quise los poderes de Afrodita y así darle a probar la verdadera ambrosía.

Alfonso realizaba sus visitas cada semana, pero con el tiempo eran más frecuentes. El 22 de febrero Aimée redactó:

Hace unas semanas llegó con un frasco lleno de tierra y piedras. Me dijo:

Aimée, estás son tres capas de suelo. La parte superior se conoce por horizonte superficial y es la que sufre todos los cambios climáticos. Aquí hay una mayor actividad pues es donde se encuentran casi todas las raíces de los cultivos.

Luego habló del subsuelo, tiene óxidos de hierro y aluminio. Me dijo, si va a cultivar en esta tierra, necesita diferenciar de que tipo es. Ande, tomemos un frasco de agua y vamos a su jardín.

Llegamos a la parte trasera de la casa y con un instrumento curvo tomó un poco de tierra, la humedeció lentamente, con los dedos pulgar e índice, intentó formar un churro pero no se logró. Enseguida habló: Ya ve señorita Aimée, he intentado formar un churro pero no lo logré. Eso quiere decir que tiene un suelo franco, contiene arena, limo y arcilla en buenas proporciones.

Oh, -le dije- y ¿si se hubiera formado?.

Pues muy fácil, sería un suelo arcilloso y el agua no penetraría con facilidad además, no podría cultivar directamente ahí pues las plantas buscarían ineficazmente nutrientes. En este caso tendría que agregar abono o hacer su propia composta.

Discúlpeme, pero no sé a qué se refiere.

Señorita Aimée, perdón que le diga esto, pero entonces ¿cómo ha cultivado los frutos de sus creaciones? Ah, supongo que ha de ser suerte, después de todo es una mujer bella.

Este comentario me sonrojó y me molestó. También supongo que Alfonso ha de tener suerte para poder emitir palabras, después de todo, los botánicos son solitarios y no están acostumbrados a convivir con otras personas. Continuó:

Esta bien, le explicaré, pero antes quiero enseñarle algo.

En ese momento Alfonso cavó en el jardín y le grité pero prosiguió. Sacó un jarrón de cristal y llenó la botella con agua y tierra, agitó para dejar reposar. Enseguida sacó un diagrama en forma de triángulo donde tenía varias marcas y escrito en la línea izquierda arcilla, en la derecha limo y en la inferior arena. Resultó que me enseñó a sacar un resultado más acertivo que el anterior. El suelo del jardín es franco arcilloso y tiene poca aireación, se le hacen costras en la parte de arriba.

Ya, -pensé- ahora resulta que no puedo hacer una de las cosas que me apasionan.

He encontrado en el manuscrito de Aimée unos dibujos y su explicación, probablemente esta sea la información que Alfonso le proporcionó en aquellos días para beneficio de sus cultivos. Se encuentra el diagrama en forma de triángulo que menciona y las descripciones de los diferentes tipos de suelo. Tiene una tabla donde escribe el valor del ph y cómo puede influenciar en los cultivos al generar un candado en los nutrientes solamente por ser más alcalino o ácido.

Posteriormente describió algunos materiales que ayudan a ajustar el ph del suelo y en una parte escribió:

Anoche tuve la grata visita del Virrey. Me preguntó si me había agradado el joven Alfonso y le dije que era un poco pretensioso pero que era amable.

Muy bien, le he mandado para que le ayude con sus cultivos, lo ha hecho?

Si, es muy meticuloso.

 

Unas cuantas líneas después, ella expresó:

 

El joven Alfonso me ha dicho que debo abonar el jardín. O ya de menos la composta que me hizo favor de explicarme hace dos días. Parece un botánico muy intrépido pues siempre me sorprende con sus experimentos sencillos. Hoy no fue la excepción y me ha mostrado algo más. Tomó un poco de suelo en el jardín y me pidió que lo acompañara a su laboratorio. Instrumentos de medición por todos lados, mesas llenas de hojas, algunas probetas por ahí, matraces por allá. Misterioso es el Joven Alfonso, cuando una piensa que lo ha mostrado todo resulta que no.

Entonces, tomó un poco de agua y me pidió que no la tocara, puso la tierra en un frasco y vertió el agua. ¡Hizo espuma!

Luego buscó una manta y pasó el contenido del frasco encima de ella, metió al horno la manta con la tierra y realizó unas mediciones. Así, me dijo:

Señorita Aimée, después de todo tiene un buen suelo. Pero le sugiero lo abone más. La llevaré de vuelta a su hogar pero antes pasaremos por la composta que hacemos aquí en el invernadero para compartirla en su cultivo, espero no le moleste.

Le respondí: Para nada joven Alfonso.

Unas semanas después la señorita Aimée menciona tener un incremento en la producción de frutos y vegetales. Se encuentra escrito:

El Virrey está muy feliz de haber recomendado a Alfonso, dice que si los platillos vegetales eran tentadores ahora son increíblemente más.

 

 

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5 Responses to “Artículo 12. El arte de sostener plantas II”
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  1. […] Posted by Beatriz Altuzar on Agosto 14, 2010 · Leave a Comment  [Continuación del capítulo 12…] […]

  2. […] Si quieres saber más sobre estas capas en la tierra puedes leer este episodio del manuscrito de Aimeé, el cual trata temas de horticultura e hidropónicos en forma… […]

  3. […] If you want to know more on these earth soil layers you can read this episode of the manuscript of Aimeé, which treats hydroponic subjects of horticulture and in th… […]

  4. […] humedad, todo esto porque mayoritariamente es arena y tiene muy poca o nula cantidad de arcilla. En el manuscrito de Aimée, hay un apartado donde se explica la técnica del churro. Ejemplifica una posibilidad de suelo […]

  5. […] Si es un huerto en tierra requerimos suelo rico en materia orgánica, con buen drenaje y buena retención de agua. Ésto será para que las plantas tengan una buena alimentación, suficiente oxigenación y humedad necesaria para absorber los nutrientes.  Existen distintos tipos de tierra y para saber cómo identificarlos puedes visitar uno de los posts de la serie El manuscrito de Aimée. […]



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