Ni principios, ni recetas. Manuscrito de Aimée

Este post es una entrega de “El manuscrito de Aimée”. Si esta va a ser tu primera lectura del relato, me gustaría decirte que es una historia que aborda temas hidropónicos, de horticultura y ecológicos en una trama ficticia. Eloisa se encuentra el manuscrito, comparte todo lo que encuentra valioso y práctico en él. Pero también ella va comprendiendo aspectos que además de mejorar su huerto, mejoran su vida. En este enlace puedes encontrar el incio de la historia. Espero sea de tu agrado pues lo escribo con toda la intención que me hizo comenzar el proyecto greenBE: ayudar positivamente en nuestra relación con la naturaleza.

-Señorita Eloisa, usted espera que nos encontremos satisfechos con esta lista de sustratos? Cree, que con darnos las recetas que la señorita Aimée usaba en su jardín basta? ¡Se ve que no ha comprendido nada de la Real Unión de Horticultores y Cultivadores Hidropónicos Novel! ¡Nosotros no damos fórmulas, recetas! ¡Tenemos principios y fundamentos!  –  De cabello blanco, estatura medianamente alta, cara rechoncha y caucásico; el señor Egg gritó en la sala mientras la junta de la unión se llevaba a cabo. Cada sílaba retumbaba en el lugar.

Eloisa se impresionó pues consideraba al señor Egg como un gran ejemplo a seguir. Sin embargo, su actitud colérica y defensiva le incomodó un poco. Mientras terminaba de repartir la información encontrada en el manuscrito, escuchaba atentamente las palabras del anciano horticultor y, después de las miradas encontradas, dijo:

Señor Egg, comprendo su inquietud. Pero si algo me ha enseñado la Real Unión de Horticultures y Cultivadores Hidropónicos Novel es que no se trata de recetas, fórmulas, bases, principios y fundamentos… –  La mirada atónita se mostraba en varias caras, jamás habían visto una discusión tan acalorada en el recinto. Hasta las plantas parecían estar atentas a cada gesto, movimiento y articulación de palabras. Eloisa continuó:

Me siento muy afortunada de haber encontrado el manuscrito de  la señorita Aimée. Pero sé que no es la única fuente. También, leyendo cada una de sus memorias comprendo que efectivamente no se trata de todo lo mencionado anteriormente (fórmulas, recetas, principios y bases) es algo más que eso. Somos nosotros. Soy yo, usted, él y ella. Nosotros y ustedes. El mundo. Todo lo que llevamos a cabo, el hacer composta, descubrir los sustratos que mejor funcionan en los sistemas de agua, preparar la tierra, encontrar un equilibrio entre los insectos y las plantas, dar un riego apropiado… Todo es parte de algo que me atrevería a etiquetar como filosofía de vida.

El señor Egg abrió la boca inconscientemente, quedó desbancado en su argumento y quiso interrumpir pero Eloisa no lo dejó:

Sé que tal vez me estoy apresurando y tal vez peco al decir un término tan corto pero no encuentro algo mejor para describirlo. Nosotros respiramos, sentimos y somos parte de una hermosa filosofía de vida y es gratificante compartirla con otros seres humanos. Sé que llevará tiempo pero soy feliz colaborando a que otros descubran la magia encantadora de todo lo implicado en cada acto de nuestras pláticas y actividades que llevamos a cabo en la Real Unión. Eso me recuerda…

Eloisa tomó el manuscrito y comenzó a buscar, pasaba delicadamente cada hoja por sus dedos, sus ojos se movían frenéticamente. Buscaba palabras, evadía fechas y nombres, sabía que por ahí estaba… Y así fue:

Estimada Cecilia, – Se dirigió a su amiga de la unión que se encontraba a unos pasos de distancia en la sala – ¿Me haría el favor de leer la memoria de la señorita Aimée?

Cecilia asintió tímidamente con la cabeza, el señor Egg estaba esperando ansiosamente mientras que todos se impacientaban por saber cuál era el contenido. Cecilia, tomo el libro como si de seda tratara, se apartó de su asiento, aclaró su garganta y comenzó:

07 de diciembre

La primera helada hizo su aparición. Me atrevería a decir que en esta ocasión pude oler la nieve. Ayer desperté oliendo, estaba acostada en la cama cuando esa fragancia única y fresca me despertó. Era como ser nueva en el mundo. Jamás había distinguido ese aroma. Corrí por el pasillo y regresé al dormitorio pues no llevaba un abrigo. Después llegué a la puerta y la esencia invadía el jardín, la calle… Estaba en todos lugares… Fuí capaz de oler por vez primera la nieve, el invierno. Nada ha superado este momento.

Justamente, mirando el huerto del jardín, aún sin plantas en él y el naranjo congelado por el agua que los sirvientes habían aventado para mantener los frutos en buen estado, fuí testigo de mi nueva relación con la naturaleza. Los árboles, a pesar de estar en invierno desprendían un aura multicolor innigualable. Yo soy parte de esos colores, soy parte de esos árboles y de todo alrededor.

Fuí a la cocina y Josefina me dio una fruta del invernadero, sabía que me estaba alimentando un ser vivo más espiritual que yo. El reino vegetal tiene más sabiduría que nosotros y apenas lo estoy comprendiendo. De ahora en adelante, agradeceré a cada planta por los frutos y el alimento que nos brinda. También, haré todo lo posible por compartir esta conexión con la naturaleza. Es como si estuviera dormida y hubiera despertado.

En otras corrientes filosóficas, no las Occidentales, se consideraría al jardinero como el enemigo de las plantas: mutila y hace todo lo necesario para beneficio personal. El haber sentido ese aroma me ha hecho ver que lo mismo pasa en los huertos. Es mi deber cambiar eso y empezaré con este simple acto: agradecer a las plantas por permitirme alimentar mi cuerpo con sus frutos.

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Comments
4 Responses to “Ni principios, ni recetas. Manuscrito de Aimée”
  1. Edgar dice:

    Esta muy chido tu blog me da mucho gusto saber que en verdad hay muchas personas que como yo cultivan sus propios alimentos y estan preocupados por el medio ambiente 1 saludo y que este proyecto dure mucho tiempo.

    • Hola Edgar,

      De verdad agradezco tus buenos deseos y pues estoy haciendo todo lo posible en mis manos por hacer que el proyecto les aporte lo más posible, justo como dice este post del manuscrito de Aimée, es mucho más que principios, recetas y demás; inclusive es más que una filosofía de vida pues es la vida misma y espero que muchos se beneficien de esta maravillosa esencia que nos une a todos: la naturaleza.

      Te mando muchos saludos y pues aquí estoy 🙂

  2. linda dice:

    hermoso y profundo ,me recordaste de las bendiciones que como seres vivos tenemos y no valoramos, siendo hijos de un padre celestial que nos ama eternamente!!!
    gracias!!! me encanto… 😉

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